La estrategia del urinario: Cómo romper tu sector sin crear nada nuevo.
(Intro) Duchamp redefinió el arte con un urinario. Es hora de que tú redefinas tu sector.
En 1917, Marcel Duchamp compró un urinario de porcelana, lo tumbó, lo firmó como «R. Mutt» y lo envió a una exposición bajo el título Fuente. El comité lo rechazó. Y con ese simple acto, Duchamp no creó una escultura: rompió las reglas del juego para siempre.
No le interesaba la belleza. Le interesaba la pregunta: «¿Quién decide lo que es arte?». Fue un ataque directo a las asunciones de su mundo.
Ahora mira a tu alrededor. Tu sector está lleno de «arte». Todos tus competidores están ocupados esculpiendo estatuas de mármol, intentando hacerlas un 10% más bonitas o baratas que las del vecino. Siguen las mismas reglas.
Y tú estás intentando hacer lo mismo. Estás jugando a su juego. Grave error.
La estrategia más poderosa no es esculpir mejor. Es encontrar el «urinario» de tu sector: esa regla sagrada que nadie se atreve a tocar, y destrozarla.

1. Identifica la regla incuestionable (Encuentra tu urinario)
El genio de Duchamp fue elegir un objeto vulgar que, por definición, no podía ser «arte». Tu primer trabajo como estratega es identificar las «vacas sagradas» de tu industria.
Haz una lista de lo que todos asumen como normal:
- ¿El modelo de precios? (Ej: la tarifa por hora en la abogacía).
- ¿El proceso de venta? (Ej: la demo gratuita o el presupuesto sin compromiso).
- ¿La métrica de vanidad? (Ej: número de seguidores o premios del sector).
- ¿El lenguaje? (Ej: la jerga corporativa aburrida en B2B).
- ¿La oferta estándar? (Ej: soporte 24/7 que nadie usa).
No las listes para copiarlas. Listalas para encontrar a tu víctima. Ese es tu urinario. Esa es la regla que vas a romper.
2. Reta el contexto (Saca el urinario del baño)
Un urinario en un baño es un objeto útil. En una galería, es una bomba conceptual. El poder no estaba en el objeto, estaba en el cambio de contexto.
Una vez identificada la regla, sácala de su contexto y propón una alternativa radical.
- Si el urinario es la «tarifa por hora»: Declárala muerta.
- Tu Provocación: «No vendemos tiempo, vendemos resultados». Pasas a precio fijo o comisión por éxito. Dejas de ser un mercenario y te conviertes en socio.
- Si el urinario es «la demo gratuita»: Elimínala.
- Tu Provocación: «No hacemos demos, hacemos diagnósticos». La sustituyes por una sesión de pago (tu Hoja de Ruta). Cambias el contexto de «vendedor» a «doctor».
- Si el urinario es «la jerga técnica»: Mátala.
- Tu Provocación: Simplicidad brutal. Construyes tu marca sobre la promesa de «cero bullshit».
«Tus competidores están en una carrera por dar mejores respuestas a las mismas preguntas de siempre. Tu trabajo es cambiar la puta pregunta.»
3. Renombra la realidad (Firma la obra)
Duchamp no expuso el urinario sin más. Le dio un título (Fuente) y una firma. Lo rebautizó. Le dio una nueva identidad.
No basta con hacer las cosas diferente. Tienes que crear el lenguaje para tu nueva forma de hacer las cosas. Tienes que nombrar tu revolución.
- No ofreces «consultoría». Ofreces una «Hoja de Ruta».
- No tienes un «blog». Tienes «El Laboratorio».
- No tienes una «comunidad». Tienes «La Trastienda».
Al nombrar tu proceso, dejas de ser una categoría («otro consultor de marketing») y te conviertes en un destino («el creador de la Hoja de Ruta»). Dejas de ser un artista anónimo y te conviertes en el único que ha firmado su obra.
Deja de esculpir. Provoca.
La diferenciación real no nace de ser un 10% mejor. Esa es la carrera de las ratas.
La diferenciación estratégica nace de la audacia. Nace de señalar el urinario en mitad de la sala y preguntar: «¿Por qué seguimos haciendo las cosas así?».
Ese acto te saca de la competición. Te convierte en el tema de conversación. Te posiciona no como el mejor jugador del juego, sino como el que ha venido a cambiar las reglas.
Deja de pulir tu estatua. Encuentra el urinario de tu sector y ponlo sobre un pedestal.
Ese es el trabajo del artista estratega.
¿Sientes que tu sector es aburrido y todos hacéis lo mismo? Quizás necesitas un diagnóstico para encontrar tu propia «Fuente».